“Muchas tardes, como esta, las anduve de tu mano, en silencio, sin apuro; con ese callado orgullo de provocar en ti aquel amor. Mi risa de entonces era desde el estómago, era de ilusión, de sentir bonito, de querer quedarme. Tú te reías cuando yo decía que le tenía miedo a tanta dicha, cuando te hacía prometerme que no te irías pronto, que me querrías mucho tiempo todavía. Yo quería quedarme y me quedé… me quedé queriendo sola.”
— Coos
